LÍDERES DE LA LIGA DE LA LECHE MATERNA “HEROÍNAS ANONIMAS”

Por: Yereli Rolander Garmendia

Fotografía por Karla Cuéllar • karlacuellar.com

Celebro con mucho gusto, amor y agradecimiento 13 meses de lactancia materna, que no hubiera sido posible sin las heroínas anónimas, esas madres voluntarias que viven en tu calle, en tu colonia, en tu ciudad, en tu país, que desinteresadamente ayudan, informan, orientan, acompañan, guían, escuchan, comparten experiencias y conocimientos con otras mujeres que tratan de ejercer su derecho y el de sus hijos e hijas a amamantar.


Hace poco más de un año, con 33 semanas de gestación, dispuesta a amamantar y después de asistir a las reuniones de grupos de la Liga de la Leche, empecé con dolores muy fuertes en la espalada y la boca del estomago, pensaron que era gastritis pero los vómitos no cedían, así que me diagnosticaron Colecistitis Crónica, es decir, tenía mi vesícula llena de piedras y tenían que interrumpir el embarazo para poderme operar.  Todo lo que habíamos planeado y hablado con los médicos para que fuera un parto respetado y armónico, se venía abajo, al igual que la oportunidad de amamantar a mi bebé desde el primer momento. Estaba devastada, ya que mi primer hija había sido diagnosticada con alergia alimentaria múltiple, por lo que teníamos que prevenir que mi segundo hijo viviera la misma historia. Así pasaron días de espera, mientras los maduradores pulmonares hacían efecto en mi bebé. Yo me debatía entre el dolor y la angustia de no saber si podría amamantar. Tenía muchas preguntas, inquietudes, dudas, ansiedad, tristeza, debido a que mi salud empeoraba y mi bebé sería prematuro.

Pero justo ahí, en el momento de mayor crisis, hable con una Líder de la Liga de la Leche,  que me tranquilizó, orientó y ayudó a tomar decisiones de manera informada en relación con mi lactancia.

Y como no hay plazo que no se venza, ni fecha que no se cumpla, el 9 de marzo de 2014, a las 34.6 semanas de embarazo nació mi hijo por cesárea. Fue un parto complicado por el estado de mi salud y por el peso del bebé, sin embargo y pese a todos los pronósticos, logre amamantar desde el primer momento.

Por desgracia, a unas horas del nacimiento de mi hijo me avisaron que al día siguiente entraría a quirófano, por lo que no podría  amamantar por unas 12 horas. Después de la primera intervención relacionada con mi problema vesicular volví a amamantar, hasta que me comunicaron que me meterían a quirófano por segunda vez para extraer la vesícula, por lo que por otras 12 horas no debía amamantar. Al salir del quirófano y al tener un poco de recuperación, pensé que ya podría amamantar sin interrupción, pero no fue así, la operación no había salido bien y nuevamente entraría a quirófano pues las piedras se habían alojado en vías biliares, por lo que una vez más no amamantaría por un lapso de 12 horas.

Así durante dicho periodo mi hijo fue alimentado con lactancia mixta, mientras yo seguía fielmente los consejos de la Líder, quien sugirió estimularme y extraer leche cada tres horas con el propósito de continuar con la lactancia.

Ya estable, amamante sin interrupción por tres días, pensé que lo habíamos logrado, que lactaríamos sin problema, pero no fue así, ya que tuve fiebre provocada por una neumonía, razón por la cual, los médicos me prohibieron amamantar y pidieron el alta de mi bebé a fin de evitar el contagio.

Me desmoroné, ya que me quedaba en el hospital en terapia intermedia y mi hijo se iba a casa con lactancia artificial, pensé que nunca lograría amamantarlo, que el fracaso de nuestra lactancia era inminente.
Mis hormonas, mis sentimientos, mi estado de salud, no me permitían más que estar deprimida, pero de nuevo la Líder no soltó un sólo segundo mi mano, y me alentó, me informó, me acompañó, escuchó mi llanto y mi depresión. Cada cosa que recomendó, como no angustiarme, relajarme, sacar la leche cada tres horas, uso correcto del extractor, tips para la congestión y dolor de mamas,  fueron un tesoro que me permiten hoy contar una historia de lactancia exitosa.

Después de semanas de hospitalización regresaba a casa, con temor, con dudas respecto al poder de mi cuerpo, la salud de mi hijo y la posibilidad de relactar. Pero otra vez, no estaba sola, la Líder me acompañó paso a paso, con paciencia, amabilidad y asertividad, en el camino de la relactación. Diario hablábamos por teléfono, me explicaba que hacer, así que fuimos quitando la fórmula y dando cada vez más pecho, hasta que un día quite la fórmula por completo y logramos relactar hasta el día de hoy. 
 
No fue fácil, pero gracias a  los poderes de mi heroína, como: la empatía  con la que me motivó, acompañó e instruyó; la escucha con la que atendió mis dudas, angustias y temores;  la información veraz y oportuna que me brindó;  la solidaridad con la que me apoyó y acompañó continuamente sin importar el día o la hora, fue posible relactar exclusivamente hasta los 7 meses y de manera complementaría hasta el día de hoy.  Gracias a mi heroína, Matteo y yo vivimos una lactancia plena. Ella, es esa heroína anónima que no sale en las noticias, ni en la tele, de la que no se habla, ni se reconoce en el sistema de salud, esa que pocos conocen, pero que ayuda y le cambia la vida a muchas mujeres y familias. Gracias mil gracias a todas esas heroínas que nos permiten a muchas mujeres ejercer nuestro derecho a amamantar. Gracias Alejandra Hernando mi heroína anónima.

Comentarios   

 
0 #4 Clara 03-12-2015 17:24
Qué buen post!
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0 #3 laura sainz 23-11-2015 16:48
Muchas gracias!
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0 #2 Cafe con Leche 04-11-2015 18:21
muy interesante, gracias!
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0 #1 Elba Domínguez 30-10-2015 23:58
Un tema muy interesante y manejado a la perfección.
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